Blog de generosfesa

Lectura uno

Ibarrola  Jiménez,  Javier.  El  reportaje,  México,  Ed.  Gernika,  1994.

EN  BUSCA  DE  UNA  DEFINICIÓN

¿Qué fue lo que escribí aquella tarde? ¿Qué pude haber percibido en el tiempo que me llevó cruzar la calle y regresar al periódico? Lo que haya sido, estoy cierto de que fue muy poco y muy pobre. Ahora entiendo –y de hecho siempre he tratado de seguir– la  recomendación  para  los  corresponsales:

“Vea oler el clima en las calles. No pases más que unas cuantas horas en el medio de una situación extraña que hayas estudiado minuciosamente en toda su extensión. De repente, antes de que puedas consultar a los expertos, o llamar al embajador, o entrevistar al primer ministro, todo el perfil de la situación empieza a cambiar en tu mente, simplemente debido a que el clima en las calles tiene un olor inesperado”.

Ahí queda parte de lo que pudiera adelantarse como “receta” periodística. Pero siguiendo la tónica de los títulos anteriores de esta Serie, veamos si es posible llegar a  una  definición  de  lo  que  es   el  reportaje.

Así como hay quien no duda en decir que noticia es todo lo que publican los periódicos, en este caso hay también quien sostiene que reportaje es todo lo que publican los periódicos.  Es  decir,  no  hacen  diferencia  alguna  entre  noticia  y  reportaje.

Y si nos apegamos a la etimología, tendremos que aceptar que esto es cierto.

Reportaje, voz francesa de origen inglés y adaptada al español, proviene del verbo latino reportare, que significa traer o llevar una noticia, anunciar, referir, es decir, informar  al  lector  de  algo  que  el  reportero  juzga  digno  de  ser referido.

Como podrá usted ver, así, en un primer tratamiento, entre noticia y reportaje no hay la menor diferencia y, en el título de los casos, todo lo que es noticia es reportaje y todo lo que es reportaje es noticia. Y aquí terminaría este tercer volumen de la Serie Técnicas Periodísticas. Mas para fortuna del autor, del editor y espero que también del lector, reportaje es algo más, mucho más de lo que la definición etimológica nos dice  que  es.

Cómo  Surge  el  Reportaje

Para el maestro Gonzalo Martín Vivaldi cuando en el génesis se cuenta el principio del  Mundo,  nos  encontramos  con  el  primer  reportaje  conocido  de  la  Creación:

“Al principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la haz del abismo... Dijo Dios: Haya Luz y hubo luz... Dijo luego Dios: Haya  firmamento  en  medio  de  las  aguas...”

Puro  reportaje  “directo”,  dice  Martín  Vivaldi.

Ni duda cabe que el Génesis es muestra de un magnífico reportaje... lástima que quien lo  escribió  no  pudo  entrevistar  al  personaje  principal.

Pero es posible que reportaje, tal como lo conocemos hoy día como género periodístico, sea de alguna manera resultado de la vieja polémica entre objetividad y subjetividad  en  el  periodismo,  formas  que  aún  ahora  se  discuten  con amplitud.

A finales del siglo XIX esta polémica alcanzó su punto culminante. El periodismo personal tenía vigencia plena, pero comenzaba a chocar contra los puristas de la profesión. En Europa los objetivistas sostenían que al lector de periódicos sólo había que darle los hechos, pues se le consideraba capaz de obtener conclusiones propias. Los subjetivistas proclamaban que era necesario decirle al lector por qué ocurre lo que ocurre  y  qué  significan  las  cosas  que  pasan.

En los Estados Unidos el periodismo encontró la solución más adecuada a esta polémica, al diferenciar en las páginas de sus diarios la noticia como un hecho concreto y el comentario de este hecho, es decir, la diferencia entre un acontecimiento dado y la valoración que el periodista hace de dicho acontecimiento. Así, surgen entonces en los periódicos las secciones noticiosas y las secciones editoriales y de opinión.

“El periodismo objetivo significa mostrar un suceso tal como realmente tiene lugar, una situación tal como realmente existe. Es una presentación de hechos exacta, equilibrada, imparcial no corrompida por prejuicios personales ni por influencias exteriores”.

Pero nuevas formas fueron reclamando espacio en el periodismo. Ante la rigidez de los objetivistas, surge el periodismo comprometido, un tipo de periodismo que tiende a romper con las fuentes tradicionales de información y busca defender un estilo subjetivo,  más  creativo,  con  más  personalidad.

 

En Europa el periodismo adoptó el estilo romántico para informar a través de plumas tan brillantes como las de Víctor Hugo, Lamartine, Balzac, Dumas y otros grandes escritores  que  incursionaron  en  el  oficio  periodístico.

En los Estados Unidos se desarrolló un periodismo popular, del cual fueron representantes  claves  Gordon  Bennet  y  Joseph  Pulitzer.

“La consumación de la Independencia abrió para el periodismo mexicano una etapa cuyas características generales se mantuvieron más o menos invariables hasta el advenimiento de la prensa industrial a fines del siglo XIX. Se trata de una forma de periodismo predominantemente político y polémico, ligado a la acción de los partidos y de las facciones, que se prolongó hasta después de la aparición de la gran prensa empresarial, llegó a la etapa revolucionaria de este siglo y tiene aún manifestaciones en  la  actualidad”.

Dentro de estas características, nace en México un nuevo estilo de periodismo, que pudiera llamarse romántico-popular, con la “Revista Azul”, fundada por Manuel Gutiérrez Nájera con la participación de firmas como la de Luis G. Urbina, para darle al periodismo  una  perspectiva  diferente.

En una entrevista que mi amigo y colega Leopoldo Borrás le hizo a don Diego Arenas Guzmán, periodista, escritor y maestro y que reproduce en su libro “Historia del Periodismo Mexicano. Del ocaso porfirista al derecho a la información”, Arenas Guzmán relata que cuando daba clases en la Escuela de Ciencias Políticas y Sociales de  la  UNAM,  dividía  al  periodismo  en  tres  etapas:

“1.- Periodismo Religioso-Informativo, o sea el de la Colonia. Religioso porque la religión era el fin. Informaba de las procesiones en la iglesia zutana, los ejercicios espirituales, etcétera, y entonces no había con quien discutir porque no habían grupos contrarios  a  la  Iglesia  y  al  Rey.

“2.- Periodismo Polémico-Informativo, que se inicia con el movimiento de nuestra Independencia, con El Informador, fundado por don Miguel Hidalgo en Guadalajara. Ya hay entonces con quien discutir; se pone en duda la legitimidad del Rey para seguir reinando en México. Se prolonga hasta principios del siglo en que estamos. Durante la lucha de partidos, los periódicos se convierten en órganos de partido, así por ejemplo: frente a El Monitor Republicano estaba El Pájaro Verde. Dura esta época hasta la aparición de El Imparcial, que en cierta forma es precursor de la tercera etapa, muy relativamente, porque era órgano del partido dominante, pero que ya de todas maneras es una avanzada del periodismo moderno.

“3.- Se inicia con El Universal, que dirige Palavicini, (ver La Noticia, Serie Técnicas Periodísticas, página 67), ya que no es un órgano del gobierno, aunque era amigo del gobierno no era un órgano oficial, y yo le llamo a esta etapa del Periodismo Industrial- Informativa”.

Prolijo sería un análisis histórico del periodismo, el cual no es materia del presente trabajo, pero este brevísimo apunte es necesario para intentar fijar el surgimiento del género  que  nos  ocupa  y  más  adelante  una  definición  del  mismo.

Las teorías antes mencionadas, resultantes de la polémica entre objetividad y subjetividad, formaron escuelas que sostienen posiciones firmes. Pero la solución a la que llegó el periodismo norteamericano en el siglo XIX es la que priva actualmente en la mayoría de los periódicos del mundo occidental: un lugar para los hechos (noticias) y  un  lugar  para  las  opiniones  (editoriales  y  artículos).

La noticia (véase el primer título de “Serie Técnicas Periodísticas”) no es más que el anuncio  escueto  del  qué,  quién,  cómo,  cuándo  y  dónde  de  un  hecho.

El editorial (quinto título de “STP”) representa la voz oficial del periódico ante un hecho.

El artículo de fondo (séptimo título de “STP”) es la opinión de un individuo en particular sobre  un  hecho.

Pero la lucha entre los objetivistas y los subjetivistas ha originado un ir y venir de una posición a otra. En Estados Unidos, por ejemplo, la Comisión Hutchins, surgida en 1942, al concluir 1a Segunda Guerra Mundial. “...dio (...) un limpio certificado de salud a la nueva flexibilidad periodística, al sostener que ya no es bastante informar verdaderamente sobre el hecho. Ahora es necesario informar la verdad sobre el hecho”.

Smith reconoce en la obra citada que “la objetividad occidental suponía basar el reportaje en el denominador de una declaración general y verificable. Utilizaba un mínimo de consenso. Era lo que quedaba después que los escepticismos combinados de la época fueran restados a la visión que el periodista tenía del mundo. Era el resto de la realidad que quedaba detrás, después de que el lector fuera protegido de las verdades parcializadas del agente de prensa y de las verdades ambiguas del político”.

El lector de periódicos de hoy y sin duda el de mañana exige algo más, y no precisamente exige sólo buenas noticias: “muéstrenme un país cuyos periódicos estén llenos de buenas noticias y yo les mostraré un país cuyas cárceles estén llenas de hombres  buenos”.

El mundo de la información se ha vuelto harto complejo y la masificación de los medios ha  contribuido  grandemente  a  esa  complejidad.

El lector actual y futuro requiere “periódicos con la información precisa, exacta, si se quiere refinada, que buscan los estratos sociales altos y medios, pero que también apele al hombre común por vías más ligeras, sin sensacionalismo ni chabacanerías, para que cuando compre ese periódico, aunque haya mucha información que no sea de su interés, tenga la sensación de que es importante; que, quizás, la lea y abra una ventana al mundo, o que crea que deba leerla aunque en definitiva no la lea; un periódico que al llevado en la mano lo haga sentirse importante y satisfecho de las monedas  que  pagó  por  él”.

Esta “llamada de atención” resulta de gran importancia para el estudiante de periodismo porque la prensa nacional parece atrapada en la triste misión de ser una caja de resonancia y el periodismo en una actividad meramente declarativa. En aras de la “objetividad” los periódicos adquirieron lo que Tom Wolfe, considerado como el padre del “Nuevo Periodismo”, llamó un tono “beige pálido” y cuando los lectores se topan con este tono”… empezaba a señalarles, inconscientemente, que aparecía otra vez un pelmazo familiar, el periodista, una mente pedestre, un espíritu flemático, una personalidad apagada, y no había forma de desembarazarse de esa rutina desvaída, como no fuera abandonar la lectura. Eso no tenía nada que ver con la objetividad y la subjetividad, o asumir una postura o un compromiso: era una cuestión de personalidad,  energía,  empuje,  brillantez...”.  

El “Nuevo Periodismo” surgido en Estados Unidos en la década de los sesenta marca ese rompimiento necesario de los esquemas cuasi rutinarios del periodismo para darle al lector una visión de su propio mundo, “crear la ilusión de ver la acción a través de la mirada de alguien que se halla realmente en el escenario y forma parte de él, más que  hablar  como  un  narrador  beige”. 

Este tono “beige” lo encontramos como común denominador en los diarios mexicanos de la actualidad. Alejandro Iñigo, periodista y novelista lo explica de la siguiente manera:

“Los periódicos mexicanos, salvo algunas excepciones, se mantienen anquilosados en las formas tradicionales del periodismo de los años cuarenta. Seguimos diciendo a ocho columnas que el Challenger explotó poco después de despegar con siete tripulantes a bordo, casi 24 horas después de que todos vimos la catástrofe a través de la televisión. Al perder terreno la noticia ante los medios electrónicos, los periódicos deberán darle mayor importancia al reportaje. Inclusive como una de las opciones, junto a los análisis de opinión, que le quedan a la prensa escrita para sobrevivir”.

Es posible señalar entonces, que ese “rompimiento” de los esquemas rutinarios y anquilosados, dio paso al reportaje como género periodístico, del cual ya es hora de que  revisemos  algunas  definiciones:

Siguiendo con la magnífica obra de Tom Wolfe: El reportaje era el término periodístico que denominaba a un artículo que cayese fuera de la categoría de noticia propiamente dicha. Lo incluía todo, desde los llamados brillantes, breves y regocijantes sueltos, cuya fuente era con frecuencia la policía –por ejemplo– ese provinciano que tomó una habitación en un hotel de San Francisco la noche pasada, resuelto a suicidarse, y se tiró por la ventana de un quinto piso... para romperse la cadera tres metros más abajo. Lo que no sabía es... ¡qué el hotel se hallaba emplazado sobre una colina en declive! hasta anécdotas de interés humano, relaciones largas y con frecuencia repugnantemente sentimentales de almas hasta entonces desconocidas acosadas por la tragedia o de aficiones fuera de lo común dentro de la esfera de circulación del periódico... En cualquier caso, los temas de reportaje proporcionaban un cierto margen  para  escribir.

Emil Dovifat: La esencia del reportaje es la representación vigorosa, emotiva, llena de colorido y vivencia personal de un suceso... Y si queremos hacer justicia a la naturaleza vivida y personal del reportaje, lo denominaremos informe de hechos vividos.

Gonzalo Martín Vivaldi: Relato periodístico esencialmente informativo, libre en cuanto al tema, objetivo en cuanto al modo y redactado preferentemente en estilo directo, en el que se da cuenta de un hecho o suceso de interés actual o humano; o también: una narración informativa, de vuelo más o menos literario, concebida y realizada según la personalidad  del  escritor-periodista.

Martín Alonso: El reportaje describe escenas, indaga hechos, pinta retratos, descubre interioridades, refleja emociones, examina caracteres con visión personal y directa. Los reportajes ordinarios no distan mucho de una crónica de información. Los acontecimientos del reportaje característico no se esperan a fecha fija. Incidentes y fases imprevistos son objeto de esta actividad y los que proporcionan éxitos resonantes  al  periodismo.

EzequieI Ander-Egg: Es un género más completo que supone mayor capacidad de investigación para buscar antecedentes y consecuencias de lo sucedido, mayores cualidades analíticas y una técnica descriptiva y narrativa más perfeccionada. Se utiliza para ampliar y complementar una noticia, explicar un problema o situación, narrar  un  suceso,  etc.  

Herber Brucker:

La materia prima del reportaje es ahora, como lo ha sido desde un principio, la vida misma.

Leonard Ray TeeI y Ron Taylor: En el sentido tradicional, los reportajes especiales son lo que se ha dado en llamar historias de interés humano, sobre asuntos que van desde  el  cultivo  de  nabos  gigantes  hasta  el  arte  de  mendigar.

T.C. Harris: Consideramos que el reportaje es contar al lector todos los hechos esenciales sobre el asunto, los por qué, los motivos, tantos aspectos como sea posible y  muchos  antecedentes.

Lo  que  opinan  periodistas  mexicanos:

Carlos Septién García: (...) género maestro del periodismo informativo que es el reportaje en el cual concluyen todas las otras especies para enriquecerlo con sus dones y darle esa unidad y esa variedad que son esencia misma; el reportaje, en el cual el periodismo hereda toda la alcurnia y toda la enseñanza de la gran literatura universal y por el cual, bajo la luz de tan grandes guías, crea la clásica literatura periodística de nuestra época. Pues el reportaje es, como en los inmortales relatos de Homero, naturalidad, frescura, precisión, fidelidad y viveza descriptivas; pero es también no una crónica de lo que fue, sino de lo que acaba de ocurrir, de lo que aún no pasa totalmente porque está en las retinas, en los oídos, en la imaginación de los testigos; y esto, una y otra vez, cada hora si es necesario. Con el reportaje y por el reportaje, el periodismo informativo alcanza su meta de perfección incesante: realizar obras  maestras  no  una  vez  al  año  o  en  la  vida,  sino  todos  los  días.

Raúl Rivadeneira Prada: Muy semejante a la entrevista, el reportaje se caracteriza por

sus amplios márgenes de relación con la fuente. Se sirve, en algunas ocasiones, de las modalidades de la entrevista. Es posible anotar que un reportaje es tanto la entrevista que se hace a una persona como el trabajo del reportero sobre sujetos impersonales: reportaje a un hombre, una ciudad, una institución, un personaje histórico.

Horacio Guajardo: El reportaje representa una investigación. Lleva noticias y entrevistas; reúne en su desarrollo a todos los géneros periodísticos; constituye el examen de un tema en el que se proporcionan antecedentes, comparaciones, derivaciones y consecuencias de tal manera que el asunto queda tratado con amplitud, en forma cabal. El reportaje tiene semejanza a una ponencia que plantea considerandos y establece conclusiones. Pero tal vez la comparación más feliz sea aquélla que lo sitúa muy cerca de la novela policíaca que interesa, intriga y sorprende.

Alejandro Iñigo: Es el género más completo. En él se pueden reunir todos los géneros del  periodismo:  la  entrevista,  la  crónica,  la  narración  y  la  noticia  misma.

Fernando M. Garza: El reportaje es la noticia enriquecida con el ayer que se recuerda y el mañana que se avisora. Las noticias acontecen, los reportajes se elaboran. No en balde entre los significados de la palabra reportaje está la idea de conseguir, obtener, traer, llevar (del latín reportare). Y por algo en los lexicones son vecinas las palabras reportero y repostero. El reportero tiene algo de cazador; el repostero de mezclador de ingredientes que producen la “sabrosura” grata al paladar y a los ojos. El reportero es cazador cuando va en busca de la noticia; repostero cuando elabora el reportaje.

Leopoldo Borrás: Sujeto representativo del género periodístico más completo (me atrevo a asegurar que así como la máxima expresión de la poesía escrita está representada en el verso, en el conjunto de versos, en el poema versificado, el reportaje es la máxima expresión del periodismo, distinguiéndolo del mejor artículo de fondo, de la mejor y más bien redactada nota informativa, del comentario, de la columna, del editorial y de la caricatura periodística). La fuerza descriptiva, expresiva; el profundo contenido social y humano, la claridad y el vigor del estilo; (son) peculiaridades  de  todo  buen  reportaje...

Raymundo Riva Palacio: Sin duda alguna, el reportaje, es dentro de los géneros periodísticos, el rey. Permite al reportero una gran libertad en cuanto a expresión. Como en ningún género, es el único donde se puede aplicar, en toda su extensión, el estilo de quien lo escribe. Es el género donde la noticia se examina con profundidad, donde se va a lo que está atrás de cualquier acontecimiento, donde se analiza y reflexiona sobre sus orígenes. Permite un mejor conocimiento de lo que es la sociedad, y no está limitado por sólo divulgar el acontecimiento (como en la noticia), o relatado (como en

la  crónica),  o  comentado  (como  en  el  artículo).

En este caso, como en el de los demás géneros periodísticos, una definición quizá sea lo menos importante, pero considero que este mosaico de opiniones podrá servir de base para que el estudiante se adentre con paso más seguro en el tema que nos ocupa.

De todas estas definiciones surgen elementos indispensables para la elaboración de un buen reportaje y que examinaré con detalle en los siguientes capítulos. Mientras tanto déjeme decide que no hay buenos y malos reportajes; hay buenos y malos periodistas.

El reportaje es el resultado de una búsqueda constante de respuestas, es sin duda la mejor expresión del innato deseo del hombre por saber y, finalmente, de trascender.


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