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Lectura dos

Leñero Vicente, Manual de periodismo. Ed. Grijalbo, 1990, México.

El reportaje

El reportaje es el género mayor del periodismo, el más completo de todos.

En el reportaje caben las revelaciones noticiosas, la vivacidad de una o

más entrevistas, las notas cortas de la columna y el relato secuencial de

la crónica, lo mismo que la interpretación de los hechos, propia de los

textos de opinión.

Más aún, el reportaje se sirve de algunos géneros literarios, de tal suerte

que puede estructurarse como un cuento, una novela corta, una comedia,

un drama teatral. El reportaje permite al periodista practicar también el

ensayo, recurrir a la archivonomía, a la investigación hemerográfica y a la

historia.

La versatilidad del reportaje, las diferentes formas que adopta según la

clase de asuntos que lo motivan, dificultan el establecimiento de una

definición que sintetice y abarque todo lo que significa y abarca este

género periodístico.

El origen etimológico de la palabra, que proviene del francés, hace

entenderlo como un relato, como un informe; más ampliamente, como la

exposición detallada y documentada de un suceso, de un problema, de

una determinada situación de interés público. Su semejanza y su relación

con los demás géneros, permite asimilar con mayor claridad los distintos

campos que abarca.

El reportaje profundiza en las causas de los hechos, explica los

pormenores, analiza caracteres, reproduce ambientes, sin distorsionar la

información; ésta se presenta en forma amena, atractiva, de manera que

capte la atención del público.

Si en la noticia no aparece el periodista (ni debe aparecer), en el reportaje

se matizan los distintos elementos que lo integran con las vivencias

personales del autor, con sus observaciones, con detalles que otro puede

no ver pero que no deben escapar al periodista.

El reportaje es una creación personal, una forma de expresión periodística

que además de los hechos, recoge la experiencia personal del autor. Esta

experiencia, sin embargo, impide al periodista la más pequeña distorsión

de los hechos. Aunque está permitido hacer literatura, un reportaje no es,

en sentido estricto, una novela ni algún otro género de ficción. El

periodista, en el reportaje, es ante todo un informador que satisface el qué,

quién, cuándo, cómo, dónde, por y para qué del acontecimiento de que se

ocupa.

El reportaje y la noticia

El reportaje puede abordar un suceso noticioso y entonces se asemeja al

género noticia. Pero la forma de abordar ese suceso establece la

diferencia básica. El reportaje sirve para complementar, para ampliar, para

profundizar, para dar contexto a una noticia. El evidente interés que

despiertan numerosas informaciones sugiere la conveniencia de un escrito

más amplio. Supóngase que se produce una alza en el precio del frijol.

Una noticia informará escueta y rápidamente del hecho, tanto con los

elementos que se producen en el área gubernamental como las

declaraciones de los comerciantes directamente relacionados con la

distribución y venta del frijol. Ese mismo suceso, sin embargo, podría

abordarse en forma de reportaje.

El periodista no se conformaría con los datos oficiales y las declaraciones

de los comerciantes, sino que investigaría el problema de fondo; estudiaría

los antecedentes, determinaría las causas, recogería el criterio de los

consumidores; señalaría documentalmente con cifras estadísticas la crisis

de la producción nacional de frijol, el monto de las importaciones; apuntaría

consecuencias probables y pulsaría con personas e instituciones

especializadas las posibles soluciones.

Noticia y reportaje, así imaginados, están abordando un mismo hecho: la

primera para informar inmediatamente; el segundo para profundizar en la

noticia. El reportero que da a conocer la noticia cuenta con algunos minutos

o con algunas horas para redactar su información; el que elabora un

reportaje dispone de mayor tiempo para investigar y redactar. Su trabajo

se publicará días después en el mismo diario o más probablemente, en

una revista.

La mayoría de los reportajes contienen noticias. Si al hacer un reportaje,

por ejemplo, sobre sistema de drenaje profundo, se descubre que las

empresas constructoras pertenecen a los funcionarios de la ciudad y se

revela un índice de accidentes durante la obra, de los que nunca se había

dado cuenta, se estarán dando a conocer datos desconocidos para la

mayoría del público. Lo mismo sucedería si al hacer un reportaje sobre las

colonias de mayor abolengo se indicara, entre otros muchos datos, que un

60 por ciento de los jefes de familia realizan con regularidad viajes de

placer a Europa. Al revelar, pues, datos desconocidos, el reportaje estará

descubriendo y dando noticias.

El mayor número de reportajes proviene de las noticias. Las noticias

sugieren, como en el ejemplo del alza del frijol. La elaboración de

reportajes.

El reportaje y la entrevista

La entrevista, como ya se ha dicho, frecuentemente es la base de la noticia

y de casi todos los géneros periodísticos, Evidentemente, está presente

en el reportaje. Al ir reuniendo elementos para este género, el periodista

se ve obligado a consultar expertos en determinada materia; también a

realizar entrevistas de información y de opinión. En ocasiones hará

también entrevistas de semblanza. Al describir detalladamente un museo,

valdría la pena retratar a los personajes a cuyo cuidado se encuentra. La

breve entrevista de semblanza de un cuidador seria uno de los varios

aspectos que abordaría el reportaje.

El reportaje se asemejaría a la entrevista de semblanza cuando el peso de

su contenido recayera en un personaje, y esto ocurriría aun sin entrevista.

Es decir, el reportaje describiría con detalle a la persona en cuestión y

daría un retrato sustancialmente preciso. Si además se realiza la

entrevista, el resultado sería mucho mejor.

El reportaje y la crónica

El reportaje se asemeja a la crónica cuando relata la historia de un

acontecimiento y sigue para ello una relación secuencial. La diferencia

principal sería que la crónica periodística se ocupa de acontecimientos

noticiosos, en tanto que el reportaje, como se ha apuntado, profundiza en

la información noticiosa, averigua sus causas y adelanta consecuencias.

En su estructura, el reportaje puede contener un relato cronológico, o una

crónica periodística. En el supuesto de un reportaje sobre el movimiento

estudiantil de 1968, con ocasión de un aniversario más de la matanza de

la Plaza de las Tres Culturas, el arranque podría ser un relato secuencial

de las primeras horas o los primeros días del movimiento, para después

dar una visión global de los sucesos y en seguida pasar a la actualidad

(entrevistas con los que fueron dirigentes, imágenes de los lugares donde

se desarrollaron mítines y marchas, bibliografía sobre el conflicto,

opiniones de historiadores, etcétera), y, en el momento en que los

entrevistados hablen de la matanza, una crónica pormenorizada del 2 de

octubre. El remate se daría con algún elemento de la actualidad.

El reportaje y el artículo o el ensayo

En reportajes orientados al análisis de problemas de interés permanente

(el hambre, la delincuencia, la contaminación) el periodista se verá

obligado a establecer conclusiones, a señalar errores.

En tales casos ya semejanza del artículo periodístico, ejercerá su facultad

de emitir opiniones. Sus razonamientos serán semejantes a los

razonamientos de quien escribe un artículo o un ensayo. Sin embargo, en

el reportaje no es la opinión del periodista la que más importa sino la de

sujetos involucrados directamente en los temas que se tratan. Lo ideal es

que el lector pueda sacar sus propias conclusiones. Si en el artículo y en

el ensayo prevalecen las opiniones del autor, en el reportaje las opiniones

deben ser expuestas con la vivacidad del testimonio, de la entrevista, de

la cita textual de los mejor informados. En el reportaje “veremos” y

“oiremos” a los protagonistas. Todo esto lleva a la conclusión de que el

reportaje es siempre una exposición viva de los acontecimientos; en ello

estriban sus principales diferencias con el artículo y el ensayo.

El reportaje y el cuento

La significativa “viveza” del reportaje lo asemeja en ocasiones con la

narrativa: con el cuento o con la novela corta.

Los tres tiempos característicos de estos géneros literarios -planteamiento,

trama y desenlace- suelen estar presentes en ciertos reportajes.

El reportaje trata de ser ameno como el cuento o la novela corta; mantener

en ascenso el interés del lector; dibujar personajes, describir lugares,

plantear y sostener una intriga.

La diferencia estriba en que el reportaje no trabaja con situaciones

imaginarias ni con personajes de ficción, sino con hechos y protagonistas

reales.

Resumiendo:

El reportaje participa de algunas características de otros géneros

periodísticos o literarios; se asemeja a ellos.

Suele contener noticias, entrevistas, documentos, diálogos, descripciones

de lugares, datos estadísticos e históricos, consideraciones subjetivas del

periodista observaciones.

El reportaje se practica para demostrar una tesis, investigar un

acontecimiento, explicar un problema; para describir un suceso, para

narrarlo; para instruir o para divulgar un conocimiento científico o técnico;

para divertir o para entretener. De acuerdo con todo esto, se pueden

establecer, aunque no de manera rigurosa, diferentes tipos de reportajes.


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